El Santo Rostro de Jaén ¿Motivó la construcción de la Catedral?

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Esta reliquia, la Santa Faz, se venera en Jaén desde el siglo XIV.

Es una de las reliquias más famosas del cristianismo y fue descrita por primera vez en 1137. Según la tradición católica, sus orígenes se remontan a la «Pasión de Cristo» en el camino del Calvario:

Una mujer se quitó el velo para limpiar con él el rostro del Mesías.

La imagen del rostro de Jesucristo se imprimió en el pañuelo de lino y se conservó milagrosamente a lo largo de los siglos, convirtiéndose en objeto de culto.

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Más tarde, según la leyenda, regaló el velo con el Santo Rostro a San Clemente en Roma.

Este episodio, aunque es una de las Cruces de la Cruz, no se encuentra en los Evangelios canónicos. El relato más antiguo de este episodio se remonta al siglo V, en el Evangelio apócrifo de Nicodemo.

¿PERO CÓMO LLEGÓ ESTA PRECIOSA RELIQUIA A JAÉN?

Según una versión, San Eufrasio lo trajo a nuestro país. Se dice que el santo (uno de los siete santos que evangelizaron España) recibió del Papa el don de la Santa Faz para Jaén.

Sin embargo, otra versión dice que la reliquia fue entregada a la catedral de Jaén por el obispo Nicolás de Biedma.

Se dice también que el obispo lo recibió del Papa Gregorio XI en 1376, cuando se le encargó visitar y reformar muchas casas religiosas en las diócesis de Sevilla, Córdoba, Badajoz, Placencia, Cádiz, Coria y Jaén, y como muestra de gratitud papal por tan importante labor.

Tras la invasión musulmana, la reliquia fue escondida, y tras la conquista de Jaén por «Fernando III el Santo» en 1246, reapareció. Luego la llevó consigo como protección para su ejército durante la conquista de Sevilla, donde permaneció.

El Santo Rostro fue capturado por Fernando III el Santo durante sus cruzadas en Andalucía en 1246 y nunca volvió a la ciudad tras la muerte del rey en 1252.

El documento que demuestra su autenticidad desapareció en 1368.

En 1376, el obispo de Jaén, Nicolás de Biedma, logró obtenerla de Sevilla, donde se encontraba.

Sin embargo, hasta la fecha, no existe ningún documento cierto y veraz que aclare el origen de esta reliquia en Jaén.

Sin embargo, hay indicios de que la Verónica se guardaba en el refectorio de la iglesia mayor y sólo se mostraba a los fieles en dos ocasiones: el Viernes Santo y el día de la Asunción de la Virgen María, patrona de la primera iglesia episcopal, con la que se bendecían los campos de Jaén desde los balcones de la catedral.

Esta reliquia atraía a muchos peregrinos durante los dos días que se exponía cada año.

Sabemos que durante la Guerra Civil española, el bando republicano se llevó muchos objetos preciosos de la catedral, entre ellos el Santo Rostro.

Al final de la guerra, la Santa Faz fue encontrada por la gendarmería francesa en un garaje cerca de París y devuelta a Jaén en 1940.

Franco se lo regaló a Leopoldo Eijo Garay, que se lo llevó a Jaén.

PERO «LA VERÓNICA»… ¿NO ES DE ROMA?

Muchos de nosotros hemos oído o visto que hay varios lugares en el mundo donde se guardan reliquias conocidas como el paño de la Verónica:

En Italia están los de Lucca, Sansepolcro, Manopello y el Santo Rostro de Génova en la iglesia de San Bartolomeo Armeno; hay otros como la Basílica del Sagrado Corazón de París o el Hofburg de Viena.

En España también se veneran varios iconos relacionados con la persona de Jesús. Una en la Ermita de la Santa Faz en Honroubia (Cuenca) y la otra en el Monasterio de la Santa Faz en Alicante.

Pero la más famosa de todas es la conocida como «El Santo Rostro», que se conserva en la catedral de Jaén.

La paradoja de la multiplicidad de tejidos se ha resuelto con la posibilidad de que la Verónica doblara el pañuelo dos veces antes de que se secara la sangre de Jesús, obteniendo así cuatro imágenes.

El Santo Rostro se conserva actualmente en la Catedral de Jaén, en una caja de plata situada en la capilla mayor.

Según los estudios sobre la tela, no se trata de una pintura sino de una imagen impresa. La tela está unida al cuadro y enmarcada por otro cuadro, de plata y decorado con piedras preciosas, regalado a la duquesa de Montemar en 1814.

¿QUÉ SIGNIFICA PARA JAÉN TENER UNA RELIQUIA TAN VENERADA?

Su presencia en el Jaén de la época supuso un enorme cambio para este lugar, que era centro de peregrinación, y hay quien dice que por ello se construyó en este estilo una de las catedrales renacentistas más bellas e icónicas, modelo para muchas otras catedrales de la época.

¿Qué supone para Jaén tener esta reliquia tan venerada?

Traerla a Jaén supuso en su día un cambio enorme para esta tierra, un foco de peregrinaje, y hay quien afirma que fue la causa para la construcción de una de las catedrales renacentistas más bonitas y emblemáticas en su estilo, modelo de muchas otras en America del Sur.

La importancia del Santo Rostro es tal, que constituye el pilar fundamental para la construcción de la nueva Catedral en la época, siendo el hecho más representativo que une la imagen del Santo Rostro con la Catedral de Jaén, el que ésta fuese construida como el relicario en el que se ha conservado la imagen.Es más, según recoge el Condestable Miguel Lucas en sus crónicas de la segunda mitad del siglo XV, la presencia de gente se multiplicaba en el templo los días que se mostraba la imagen al público.

En el Archivo Histórico Provincial de Jaén se encuentra el pergamino que recoge la imagen más antigua del Santo Rostro, de la que se tiene constancia en los registros conservados hasta la actualidad; es del siglo XVI y está dirigido al Papa Julio II con las peticiones de concesiones eclesiásticas.

Publicado el 26 mar. 2013 por Andalucía Información

Con todo ésto animamos a conocer más sobre esta reliquia, su origen y presencia en Jaén, su impacto y futuro para el turismo de la capital. 

¿Conocías esta historia y lo que representa para Jaén?

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