‘El Camaleón’ (un delincuente internacional), se hizo pasar por un niño desaparecido en Linares

Frédéric Bourdin se mudó a Jaén, y se hizo pasar por el menor desaparecido Nicholas Barclay en Estados Unidos, lo consiguió.

Tuvo tanto éxito que toda la familia lo trajo y realmente creyó que era su hijo.

El 7 de octubre de 1997, hace 23 años, una pareja de turistas que se encontraba de visita en Linares (Jaén) llamaron a la Policía para denunciar que acababan de encontrar a un niño.

Aseguraron que el menor de «aproximadamente trece años» estaba «muy asustado» y no tenía documentos.

El agente apareció en escena unos minutos después. Como el bebé se negó a hablar y se desconoce su origen, fue trasladado al Centro de Menores de Linares.

En ese momento, la Guardia Nacional no podía imaginar que este hombre no fuera un niño de verdad, sino un impostor de 23 años ante Frédéric Bourdin (Francia, Nanterre, 1974) En reemplazo, fichará a uno de sus hijos mayores. El despreciable engaño en Jaén.

Esta no es la primera vez que Burding posa.

Como explicó el periodista estadounidense David Grann en su libro «El viejo y la pistola», este impostor francés ha sido arrestado en repetidas ocasiones por hacerse pasar por menor en muchos países europeos Arrest, lo que le valió el sobrenombre de «El Camaleón».

Sin embargo, en la semana de octubre de 1997, Bourdon estaba a punto de enfrentarse a su imitación más compleja, y nadie se preocupó por mí cuando era joven. Nadie me dio una infancia, porque para dársela a alguien hay que enamorarse de ella. Solo quiero que me trasladen a la casa del menor, realmente me cuidaron.

El propio Burdin utilizó estas palabras en el premiado documental «El impostor» para explicar por qué llegó a Linares siendo un niño desorientado. Sin embargo, «El Camaleón» no esperaba encontrar problemas tan rápidamente.

Burdin explicó que, lamentablemente para mí, Linares es uno de esos lugares insólitos en España, donde los niños no pueden tolerar a los niños sin cédula o identificación.

A los pocos días de ingresar al centro de menores, el juez insistió en que debía revelar todo lo que sabía sobre el pasado. Si no lo hace, el juez le asegurará que deben tomar fotografías de sus huellas dactilares y fotografías para encontrar a su familia.

En vista de su larga trayectoria, Bourdon se encontraba en un dilema y un dilema.

Su única opción es ir a la cárcel o demostrar que son identidades falsas.

Suplantando a un niño desaparecido.

Una vez llegado a este punto, Bourdin tuvo que improvisar. Fue entonces cuando se le ocurrió la idea. Les dije que era un niño estadounidense que había huido de casa y que quería contactar con mi familia, pero que quería hacerlo yo mismo, explica el francés en ‘The Impostor’.

Les conté que tendría que pasar la noche en la oficina del centro de menores de Linares porque vivía en Estados Unidos y allí la hora es distinta. Si me dejaban en la oficina, al día siguiente tendrían la información que querían.

Solo nos parecíamos en que teníamos cinco dedos en la mano» FRÉDÉRIC BOURDIN.

Aquella noche de octubre de 1997, desde un teléfono de Linares, Frédéric Bourdin contactó con el Centro para Niños Desaparecidos y Explotados Sexualmente de Virginia (Estados Unidos). Les dije que era un policía español llamado Jonathan Durean. Les expliqué que había encontrado a un niño que hablaba inglés y me pidieron su descripción. Entonces, me describí a mí mismo de una forma imprecisa para que valoraran opciones similares.

Por la descripción que Bourdin dio, el Centro de Virginia le comentó que podía tratarse de Nicholas Barclay, un niño de la localidad americana de San Antonio que había desaparecido en 1994.

‘El Camaleón’, haciéndose pasar por un policía, les pidió un informe y fotografías de Nicholas Barclay para comprobar si la identidad coincidía con la del niño desaparecido.

Minutos después, un fax cruzaba el charco desde Virginia hasta Linares. Nada más recibirlo, Bourdin volvió a telefonear a Norteamérica para finalizar el engaño.

No hay duda, es él, afirmó el francés, jugándoselo todo a una carta.

Durante los siguientes días, Bourdin trató de mimetizarse con el niño desaparecido gracias al informe que había recibido desde Estados Unidos. Nicholas Barclay, desaparecido en 1994, debía tener 16 años por aquel entonces, mientras que ‘El Camaleón’ contaba ya con 23. Era una diferencia de siete años que en esas edades es compleja de salvar. Pero lo más complicado no era eso, sino el poco parecido físico que había entre ambos.

Mientras que Barclay era un menor rubio de ojos azules, el impostor era un hombre moreno de ojos marrones. Solo nos parecíamos en que teníamos cinco dedos en la mano, aseguró Bourdin.

Llevar perdido tres años te garantiza una cosa: que habrá cambios. Si había cambios, habría dudas» FRÉDÉRIC BOURDIN.

Tal era la complejidad de la empresa, que el delincuente acabó por escaparse del centro de menores de Linares el día que el vicecónsul estadounidense se trasladó hasta allí para ponerse en contacto con él. Horas más tarde, un trabajador del centro de menores y el propio vicecónsul encontraron a Bourdin vagando por las calles del municipio jienense.

El hecho de que fuera vestido con gorra y bufanda, lo que ocultaba gran parte de su aspecto, y el detalle de que hablara inglés de forma fluida fueron motivos suficientes para que el vicecónsul diera por buena la versión del impostor y llamara a la familia del niño desaparecido. Un par de días después, Casey Barclay, la hermana de Nicholas, viajó de San Antonio a Linares para encontrarse con el supuesto menor.

Una transformación de casi un año

Conocedor de que la primera parte de su engaño le había salido bien contra todo pronóstico, Bourdin dedicó las siguientes horas a estudiar cómo podía hacerse pasar con éxito por aquel niño desaparecido.

Le faltaba el examen más difícil: engañar a la hermana del menor. ‘El Camaleón’ logró hacerse con un tinte rubio para teñirse el pelo. Además, averiguó por el informe recibido que Nicholas Barclay tenía tres tatuajes en su cuerpo, uno de ellos muy visible: una cruz en la mano derecha.

Bourdin habló con una joven del centro de menores de Linares que hacía tatuajes ‘caseros’ allí mismo y se tatuó las tres imágenes que el niño norteamericano tenía en su piel. Llevar perdido tres años te garantiza una cosa: que habrá cambios. Si había cambios, habría dudas. Si había dudas, tendría una posibilidad. Algo en mi cabeza decidió que podría hacerlo, explica Bourdin.

El 14 de octubre de 1997 Casey Barclay llegó al centro de menores de Linares tras tres años sin ver a su hermano pequeño. Se encontró con un joven cubierto de ropa. Bajo su gorra asomaba el pelo rubio. En su mano derecha tenía el característico tatuaje de Nicholas.

Esos detalles, unidos a las ganas que la mujer tenía de encontrar a su hermano, le hicieron creer que estaba realmente ante el niño desaparecido. Tenía los dientes un poco separados, como Nicholas. Además, su nariz me pareció idéntica a la de mi tío Pat, afirmó Casey.

A lo largo de las siguientes horas, Bourdin, en el papel de Nicholas, apenas habló. Se dedicó a escuchar a su supuesta hermana, a ver las fotografías familiares que ella le enseñaba y a recopilar toda la información que podía. ‘El Camaleón’ hizo creer al vicecónsul estadounidense y a Casey Barclay que había sido secuestrado por una red de explotación sexual que lo había llevado por toda Europa.

Esta mentira justificó, a ojos de su familia, el extraño comportamiento de Nicholas y lo cambiado que estaba.Tenía los dientes un poco separados, como Nicholas. Además, su nariz me pareció idéntica a la de mi tío Pat cASEY barclay

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Aunque la policía, el fiscal y la juez de Linares no estaban completamente convencidos de que aquel joven fuera Nicholas, la declaración jurada de su propia hermana y la petición del consulado estadounidense provocaron que le dejaran marchar.

Sin terminar de creerse que su engaño hubiera surtido efecto, Frédéric Bourdin se encontró montado en un vuelo rumbo a San Antonio.

Allí, en Estados Unidos, la familia de Nicholas Barclay lo acogió durante casi un año, tratando de convencerse de que aquel extraño joven era el niño desaparecido y de que las rarezas que mostraba se debían a los tres años que había pasado secuestrado y explotado sexualmente.

Finalmente, gracias a la labor de un investigador privado llamado Charles Parker, el engaño de ‘El Camaleón’ terminó por salir a la luz. El 9 de septiembre de 1998, en un juzgado de San Antonio, Frédéric Bourdin se declaró culpable de perjurio y falsedad documental. Fue condenado a seis años de prisión.

La cárcel terminó con el mayor engaño de ‘El Camaleón’, que comenzó en la jienense localidad Linares y finalizó en San Antonio.

En el juicio, Bourdin aseguró que hizo todo aquello únicamente en busca de amor.

El Contenido original esta en: https://www.ideal.es/jaen/linares/nino-desaparecido-linares-camaleon-delincuente-20201018113655-nt.html#vca=modulos&vso=ideal&vmc=noticias-rel-cmp&vli=provincia%20ja%C3%A9n.

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