“Las caras de Bélmez” (Jaén), considerado el misterio más importante del s.XX en España.

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“Sin duda, el fenómeno paranormal más esencial del siglo XX»,  para los adeptos a la parapsicología”.

Sin embargo, varios estudiosos del tema lo catalogaron como un fraude.

Es un fenómeno considerado como paranormal que consistió en la aparición de pigmentaciones, identificadas como semblantes, en el suelo de una casa ubicada en Bélmez de la Moraleda (Jaén), en el domicilio de la calle Real, número cinco.

Este misterio no se hizo realmente popular hasta el momento en que, en mil novecientos setenta y dos, el diario vespertino Pueblo, uno de los 3 más significativos durante el franquismo, publicó una serie de reportajes sobre el tema, incrementando con esto su tirada en cincuenta ejemplares.

A partir de entonces, un buen número cronistas y parapsicólogos llegaron al pueblo, dispuestos a conocer el misterio, y muchos de ellos se dedicaron a aseverar que se trataba de una manifestación del Más Allí. 

Pasados unos meses, este fenómeno se desinfló, en especial una vez que “Pueblo” manifestara que no tenía nada de paranormal, que eran un fraude, y dejara de prestarle la atención anterior: según los análisis, las caras habían sido pintadas con sales de plata.

Cuentan que, en agosto de 1971, María Gómez Cámara, una residente de la localidad andaluza de Bélmez de la Moraleda, salió corriendo a avisar a sus vecinas que había encontrado una mácula con forma de rostro humano en el suelo de cemento de su cocina, que probablemente no era más que grasa o humedad y, en definitiva, un caso de pareidolia.

La vivienda se llenó de gente curiosa a lo largo de los días siguientes, hasta el momento en que uno de los hijos de María, que estaba comprensiblemente hasta el gorro, destruyó la mancha valiéndose de una piqueta.

Pero he aquí que, en el mes de septiembre, apareció otra mácula en exactamente el mismo suelo de cemento, la cara más conocida de cuantas se vieron en Bélmez, conocida como la Pava, que aún se conserva.

Días después, el caso brincó a la prensa por la cantidad de personas que se aproximaban a Bélmez para admirar el fenómeno, porque se organizaban viajes hasta el lugar, y mientras tanto, la familia admitía la voluntad por el acceso a la cocina y vendía fotografías de la Pava a diez pesetas la unidad.

Tuvo que pasar una cuarta parte de siglo para que a alguien resucitara el tema: Iker Jiménez ¿Te suena?

En 1997, Iker así como Lorenzo Fernández, publicó un reportaje en la revista Enigmas en el que afirmaba que las caras de Bélmez son auténticas.

Posteriormente  publicó un libro con Luis Mariano Fernández asegurando que algunas de las caras se ajustan a las de familiares de María Gómez que murieron en el asedio al santuario de la Virgen de la Cabeza a lo largo de la Guerra Civil.

En Bélmez, después de que María Gómez muriese en dos mil cuatro, el Municipio quiso adquirir su casa para explotar turísticamente el fenómeno, mas los herederos solicitaban 600.000 euros por ella.

Entonces, de forma muy oportuna, unos parasicólogos proclamaron que habían hallado nuevas caras (teleplastias, restos de ectoplasma) en la vivienda en la que María Gómez había pasado su infancia y que, de manera casual, era mucho más barata: 84.000 euros.

Por supuesto, las acusaciones y pruebas de falsificación no tardaron en llegar, como ya ocurrió con las primeras caras.

Ante todo esto, hoy día existen dos posicionamientos opuestos muy claros:

Por un lado hay estudiosos que aseguran que la aparición es un proceso paranormal; y por otro lado encontramos a otros investigadores que no dudan en clasificar a las caras de Bélmez como un fraude total.

Y tú, ¿Que piensas?